Publicada por El Mercurio el 5 de agosto de 2017
Patricio Walker, senador DC: “He tomado la decisión definitiva e irrevocable de no repostular al Senado”
W. Díaz / S. Muñoz
El miércoles pasado, un día antes de que anunciara su continuidad en la carrera presidencial y revocara la repostulación de Ricardo Rincón, por su vinculación con un caso de violencia intrafamiliar, la candidata Carolina Goic mantuvo una reservada reunión, pero en extremo franca. Desde hace tres meses que venía intentando frenar una decisión del senador Patricio Walker, pero sin resultados. Durante la semana, además, había recibido una carta del parlamentario en la que no hacía más que confirmar su determinación.
“A pesar de que la unanimidad de los integrantes de la Junta Regional de Aysén me proclamaron como su candidato a senador y luego de que se ratificó en la Junta Nacional a los candidatos que habían propuesto las juntas regionales, yo he tomado la decisión definitiva e irrevocable de no repostular al Senado”, afirma Walker a “El Mercurio”.
—¿Por qué?
—Siento que he cumplido una etapa en el Parlamento, un ciclo. Lo mismo que me pasó en Coquimbo en su oportunidad: llevaba 12 años como diputado, había sido reelegido en dos oportunidades y sentía que había cumplido un ciclo, no obstante haber tenido una buena votación y mucho apoyo de la gente. En este caso, después de 8 años en Aysén, también siento que cumplí un ciclo. Hemos construido mucho. Cuando llegué, el partido estaba en una situación dramática. Por la expulsión de Adolfo Zaldívar había renunciado gran parte de la militancia. Se me pidió en su minuto, no obstante que yo tenía planes más bien académicos en el extranjero, que fuera candidato. Postergué mi proyecto académico y lo canalicé de otra manera: todos los veranos en vacaciones voy a hacer clases a la U. de Georgetown. No es bueno cuando la gente ve que los políticos se aferran a los cargos; es bueno permitir la renovación. Llevo 20 años en el Parlamento, un tiempo importante de mi vida. Y como me enseñaron los jesuitas en el colegio San Ignacio, hay que aprender a cultivar el desapego y la indiferencia a los cargos y el dinero. Hoy me siento muy libre.
“Espero que la DC no suscriba un pacto con la IC y con el MAS y que actuemos por convicción, por coherencia, y no por cálculos mal hechos”, dice el parlamentario, quien, además, afirma que la Nueva Mayoría se terminó.
“Podría trabajar como abogado”
Walker llegó a los 28 años a la Cámara de Diputados. Hoy tiene 48. Fue presidente de ambas cámaras y, según dice, sus momentos más difíciles en el Congreso se desencadenaron cuando estalló el caso Spiniak —rechazó las acusaciones de la entonces diputada Pía Guzmán— y su voto en contra de la acusación constitucional contra el exministro Harald Beyer, donde se desmarcó de su conglomerado.
El senador leyó en este verano con particular interés el libro “Un veterano de tres guerras”, de Guillermo Parvex. Se trata de la historia sobre un joven militar, José Miguel Varela, que sufre la traición de los políticos que no reconocen el valor de los combatientes en la guerra del Pacífico.
—¿Está decepcionado de la política?
—Hoy, la política está depreciada; ser político es mal mirado. Es un desprestigio que ha afectado a todas las instituciones. Y en tiempos de descrédito, me preocupa que gente buena, con vocación de servicio real, preparado, se esté yendo para la casa por no querer verse contaminada con una institución desprestigiada. No en mi caso.
—Al ex primer ministro italiano Giulio Andreotti le preguntaron en una oportunidad si el poder desgasta, ante lo que respondió que solo al que no lo tiene. ¿Cuán difícil fue adoptar esta decisión?
—Me lo empecé a plantear con fuerza hace dos años, y hoy tengo la tranquilidad del deber cumplido. En la vida siempre hay que plantearse nuevos desafíos. A mí nunca me ha gustado burocratizarme, siempre peleo contra la tentación de la burocratización. Hace tres meses le informé a la presidenta del partido que mi intención era no repostularme. Ella me pidió que reconsiderara la decisión; tuvimos varias conversaciones. Pero los tiempos corren, y hay que inscribir candidatos. Por lo tanto, antes de la Junta Nacional del sábado pasado le envié una carta, indicándole mis razones y comunicándole formalmente mi decisión definitiva de no repostular.
—¿Deja totalmente la actividad política?
—Voy a cumplir con mis labores de parlamentario, tanto en mi labor de representación como legislativa, hasta el último día de mi período, por respeto a la gente en la Región de Aysén. ¡Jugaré el partido los 90 minutos. Tengo mucho que hacer.
—¿La pregunta es si se va de la política.
—En este minuto no voy a definir lo que voy a hacer en el futuro. Siempre he tenido vocación de servicio público. Aspiro a tener siempre una disposición a colaborar en los temas públicos, particularmente en los de la infancia. Me encantaría crear una fundación en materia de infancia. Uno puede tener un compromiso público no solo desde el Parlamento, del Estado, sino también desde la sociedad civil. No sé lo que voy a hacer, no lo tengo decidido, pero eventualmente podría trabajar como abogado y destinarles algunas horas a la semana a temas públicos. O conciliarlo con actividades académicas, que es una veta que he desarrollado en estos últimos ocho años que me ha llenado en un cien por cien. Me han ofrecido una posibilidad en la U. de Georgetown; puede ser una alternativa complementaria, de eso no voy a vivir. La decisión la voy a tomar una vez que deje el cargo.
“No vamos a negociar con los partidos (de la Nueva Mayoría) que nos ningunearon y que rechazaron la posibilidad de tener un pacto parlamentario con nosotros”.
“Hay que jugársela por una propuesta a lo Angela Merkel. La DC alemana tiene una alianza con los liberales e incluyó a los socialdemócratas, que no son una izquierda tipo retroexcavadora”.
“No estoy de acuerdo con un pacto con la IC y el MAS”
—Usted no repostulará en un momento complejo para su partido. ¿Sintió desolación por la DC después de que la Junta Nacional del fin de semana apoyara la repostulación de Rincón?
—La Junta Nacional dejó a la ciudadanía una imagen muy lamentable. Vivimos un bochorno. En lo personal, quedé muy desencantado, y dejando absolutamente claro que mi decisión no tiene nada que ver con lo que ocurrió ahí, siento que más crisis moral que vivimos el fin de semana puede significar que la aprovechemos como una oportunidad. Me gusta la definición de crisis como el momento en que aquello que va a morir no ha muerto y aquello que va a nacer no ha nacido. Yo creo que tiene que morir el individualismo, la falta de coherencia en las decisiones que se toman, privilegiando lo pragmático, las cuotas de poder, por sobre nuestros principios y valores, y tiene que nacer una DC que le hable al país, que se mire menos al ombligo, que tenga propuestas, coherencia, convicción y que se juegue sus pies con identidad propia, sin pedir ropa prestada a otros, sin participar de un esquema que no compartimos dentro de la política nacional. Por eso me gustó la reacción de los diputados, que pusieron todos sus cargos a disposición de la presidenta del partido. No vamos a negociar con los partidos (de la Nueva Mayoría) que nos ningunearon y que rechazaron la posibilidad de tener un pacto parlamentario con nosotros.
—¿Se siente cómodo en un pacto parlamentario con la IC y el MAS, partidos del polo de izquierda de la Nueva Mayoría?
—No estoy de acuerdo con suscribir un pacto parlamentario, aunque sea instrumental, con la IC y con el MAS. Ya rectificamos un error con la disposición de los diputados, con la decisión de Carolina Goic de retomar la candidatura sobre la base de no transar sus convicciones. En la Junta hubo una gran pifiadera cuando algunos defendieron la posibilidad de pactar con el MAS y la IC; es un pacto parlamentario instrumental. Espero que la DC rectifique en este error y no se suscriba el pacto. Se agradece la buena disposición de ellos, en eso quiero ser muy respetuoso y deferente, pero tenemos diferencias fundamentales. No repitamos el error que cometimos al suscribir el acuerdo político programático denominado Nueva Mayoría, que incluyó al PC. Por lo demás, esto no está resuelto: hay una facultad que se dio a la mesa, pero no está resuelto. Espero que no suscribamos ese pacto y actuemos por convicción, por coherencia, y no por cálculos mal hechos; no garantizan ni un voto y perdemos varios en un acuerdo parlamentario con personas que, además, apoyan a Alejandro Guillier, que no tienen ningún problema en estar con el PC.
(CONTINÚA EN C4)
VIENE DE C2
—¿Competir en una lista propia?
—Ir solos. Pobres, pero dignos. Me gusta mucho ese dicho.
—¿Renunció el vicepresidente del partido Sergio Espejo, el exministro Eduardo Aninat congeló su militancia y la subdirectora del Sernam abandonó su cargo en la misma semana. ¿Cuán profunda es la crisis de la DC?
—Me alegro de que la inmensa mayoría de los militantes no se hayan apresurado para tomar una decisión en caliente. Cuando el agua está turbia hay que esperar que se calme para ver claro. Después de la decisión que tomaron los diputados, de darle facultad a la mesa para conformar la plantilla parlamentaria; de la decisión que tomó Carolina Goic de bajar la candidatura de Ricardo Rincón, de retomar la candidatura con coherencia, de pie, y no de rodillas, ¿no se arrepentirá Sergio Espejo de haber tomado la decisión que tomó? ¿No habrá sido apresurada? Eso lo tiene que contestar él, pero me atrevería a apostar que sí.
—¿Pensó usted en renunciar?
—No.
—¿Primó la sobrevivencia del partido? Tras la Junta Nacional de la DC existió un riesgo de escisión, lo que terminó con los diputados entregando sus cargos a Goic.
—No me atrevo a juzgar intenciones, pero esta era una crisis muy profunda, brutal. La sensación que quedó fue que estábamos viviendo una de las crisis más graves en la historia de la DC. Recordemos el tema del MAPU, la Izquierda Cristiana. Ahora tengo un buen pronóstico de la candidatura de Carolina Goic. Veo que hay un vacío de gente que se siente huérfana de representación, que no quiere votar ni por Sebastián Piñera ni por Alejandro Guillier ni por Beatriz Sánchez, y ella perfectamente puede ser una alternativa.
—¿Como la Canciller alemana, Angela Merkel?
—Hay que jugársela por una propuesta a lo Angela Merkel, en el sentido de que la DC alemana tiene una alianza con los liberales, y por un tema de necesidad —porque no tiene mayoría absoluta— incluyó a los socialdemócratas, que no son una izquierda tipo retroexcavadora, de pensar que hay que cambiarlo todo para partir de cero. Por ejemplo, una de las voceras del comando de Guillier, Karol Cariola, dice que los 20 años de la Concertación fueron la administración del modelo neoliberal de la dictadura de Pinochet… Hemos tenido problemas económicos importantes, pero también ha habido otros problemas. Se hizo una reforma tributaria mal hecha y nos pusimos firmes en la reforma laboral, cuando nuestros socios de la Nueva Mayoría eran partidarios de no aprobar la indicación que presentó la Presidenta Bachelet, de que los trabajadores que no estaban en huelga pudieran cumplir ciertas labores en funciones mínimas. Nos trataron muy mal, nos agredieron, nos hicieron un bullying comunicacional brutal, coordinado por la presidenta de la CUT. El presidente de la Cámara de Diputados tuvo que desalojarla. Me di el gusto en el Senado de desalojar a todos, menos a ella, para evitar que se victimizara. No estamos disponibles en el futuro a seguir aceptando que nos agredan.
—Goic habló de elevar los estándares éticos en el partido. ¿Es partidario de la repostulación del diputado Roberto León, investigado por SQM, o Marcelo Chávez, que chocó en estado de ebriedad?
—Hay que evitar caer en dos extremos. Uno, una especie de caza de brujas, que con el objetivo de tener algún rédito electoral se termine finalmente buscando chivos expiatorios que finalmente sean absueltos por la justicia, y en el otro extremo, de tener manga ancha. Para mí, lo que hay que hacer en la lógica de tener estándares exigentes en materia de probidad es no haber cometido delitos sexuales contra menores, no haber cometido delitos, violencia intrafamiliar. Soy partidario de que se aplique al pie de la letra. Hoy tenemos un procedimiento: al que es formalizado se le suspende la militancia, no puede ser candidato; el que es condenado es expulsado del partido, menos puede ser candidato, y la Junta Nacional agregó a personas que sean condenadas por violencia intrafamiliar. Ese es el estándar que hay que aplicar, y siempre respetar la presunción de inocencia, porque de lo contrario estaríamos suplantando un rol que corresponde a instituciones que son autónomas.
“La Nueva Mayoría murió”
—¿Es viable proyectar la Nueva Mayoría?
—La Nueva Mayoría murió.
—¿Por qué?
—No soy partidario de una coalición con el PC; nunca lo he sido. Tenía la convicción de que nunca iban a condenar al gobierno de Cuba, de Venezuela. Por favor, miren lo que pasó esta semana: el PC le quita el apoyo a la Presidenta y al canciller, mientras se está haciendo un autogolpe. No me veo en una coalición política en el futuro, y muchos DC tampoco, con el PC.
—¿Cambiar la política de alianzas, incluyendo a RN?
—No. Nosotros tenemos domicilio conocido, somos partido de centro.
—Carlos Larraín le planteó que fuera candidato presidencial con el apoyo de RN cuando se cayó Pablo Longueira, en 2013.
—Sí, pero yo sentí que era una broma; según Francisco Chahuán, no era broma. Yo dije que esta es una más de las intervenciones jocosas de don Carlos Larraín. Obviamente que jamás hubiera estado disponible, y así se lo dije, por si hubiese sido en serio esa propuesta.
Caso Fipes y sus momentos difíciles
Cuando Patricio Walker es consultado acerca de si la acusación del caso Fipes fue el momento más difícil de su carrera, dice que en realidad fueron tres casos.
Tres momentos, afirma Walker, fueron los más difíciles de su período en el Congreso. El primero ocurrió en 2003, cuando en el marco del caso Spiniak se involucró al senador Jovino Novoa. “Mi capital político era la defensa de los niños, y si yo decía que esa acusación no tenía fundamento y había que respetar la presunción de inocencia y que era una irresponsabilidad hacer una acusación tan grave, iban a pensar que yo estaba tapando a un político. Lo hice y fui tratado de la peor manera”, recuerda.
El segundo, asegura, ocurrió en 2013, cuando rechazó la acusación constitucional contra el entonces ministro de Educación, Harald Beyer. Dice que no pudo dormir la noche anterior a la votación, pensando si rechazaba o apoyaba el libelo.
“Llegué a la convicción de que no había mérito suficiente para aprobar la acusación contra Harald Beyer, y que si lo hacíamos con él, habría que haber acusado a todos los ministros de Educación de la Concertación. Si yo votaba a favor, me sacaba un problema del camino, pero yo hubiera sentido que lo estaría tratando como chivo expiatorio. Voté en contra. Algunos diputados estaban tan molestos, que me encararon ahí. Me acuerdo que fueron de algunos de nuestros partidos aliados”, relata.
El tercero es el caso Fipes, cuando en julio de 2016, un reportaje lo mostró intercediendo en el financiamiento de la campaña del diputado Iván Fuentes por parte de la Agrupación de Pesqueras del Sur Austral (Fipes).
—Si bien usted fue sobreseído, el caso puede haber afectado su imagen.
—Hubo una querella de un abogado del PC que trabaja con diputados de ese partido. Por supuesto que fue muy duro para mí; no sé si el momento más duro. El que nada hace, nada teme; y yo dije en ese minuto que sí, que yo había hecho una gestión con un empresario de la Región de Aysén. Era un profesional muy destacado en la región, que es empresario en el ámbito educacional, agrícola, pesquero, que había sido consejero regional, que era presidente de la empresa portuaria regional.
—¿La gestión fue para financiar la campaña de Iván Fuentes?
—Efectivamente. Un día, yo me encuentro con él, me pregunta por Iván Fuentes, porque sabía que yo tenía algún interés de que él fuera candidato a la Cámara de Diputados. Le dije que electoralmente, Iván estaba muy bien, pero tenía un problema económico familiar serio, porque debía recorrer la región, tenía siete hijos y no podía generar los ingresos y porque quedó muy mal después del movimiento social de Aysén. Y esa persona me dijo que encontraba a Iván una persona valiosa. Algunos creían, probablemente, que yo estaba cuenteando con que esto era gasto familiar. Pero desde el primer día di la cara, y dije “me pongo a disposición del Ministerio Público”. ¿Cuál es el resultado final? El fallo de la Corte de Apelaciones de Coyhaique ratificado por la Corte Suprema de Chile dio sobreseimiento definitivo por no haber delito alguno. La conducta del senador Walker se limitó a plantearle a un profesional los problemas económicos de Iván Fuentes y que efectivamente colaboró para conseguir recursos para cubrir los gastos familiares de este señor. Entonces lo pasé mal, sí; pero siempre con una tranquilidad total de que yo iba a ser sobreseído. Y por lo tanto se comprobó mi absoluta inocencia. En consecuencia actué por una buena causa, de buena fe y sin haber cometido delito alguno. De paso, Iván Fuentes se convirtió en el primer pescador artesanal en llegar al congreso nacional.



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